El vintage de Flagrant Foul: El partido de la Vergüenza

Bien, hemos oído a Edith Piaff y eso solo puede significar una cosa, que llega el vintage, un vintage que hoy se nos va a ir una de las situaciones más vergonzosas ocurridas en un campo de baloncesto, algo que ocurrió en la temporada 1994 – 1995, algo que se conoce como: El partido de la Vergúenza

Para ello primero os recomiendo que os paséis por el blog historiasdelbaloncestogriego.blogspot.com, un maravilloso blog donde encontrareis de todo y mas sobre el baloncesto en Grecia, y una vez allí, busquéis el partido de la vergüenza, de esa entrada sale este vintage, así que todo el merito de este vintage es para Rafa Ortega Papaseit que lo publicó allá por diciembre de 2013.

Pero pongámonos en situación, en concreto en el cruce de cuartos de final de la euroliga de la temporada 94 – 95, los rivales por un lado el CSKA y por el otro el Olympiakos.

El CSKA el 9 de marzo del 95 barría de la pista a los griegos ganando por un contundente 95 – 65, 30 puntos de diferencia algo que los lleva al pabellón de la Paz y de la Amistad (o como lo llamamos muchos, de las 2 mentiras porque ni paz ni amistad) con la confianza por las nubes.

Oly, sabiéndose herido responde en el segundo partido, y se impone el 14 de marzo por 86 – 77, todo sea dicho con un arbitraje que decir que fue casero es ser muy generoso.

La eliminatoria estaba 1 a 1 y se tenía que jugar un tercer partido, el del desempate y que iba a ser de nuevo en Atenas.

Que en la Grecia de la época hubiera un atraco arbitral no era algo inhabitual, es más, allí o ganabas de 30 o no ganabas, pensemos todos los que tenemos de 40 para arriba como era aquello, yo personalmente tengo recuerdos del Aris de Salónica, con salidas de los jugadores del Barça bajo lluvias torrenciales de monedas, mecheros y todo tipo de objeto lanzable a la pista.

haloperidol,partido de la vergüenza,vintage
fuente: Emergency Physicians Monthly

Si ahora el ambiente en campos griegos nos parece temible lo de esa época no era temible, era casi un suicidio porque caía de todo y más en la pista, incluso recuerdo ver a los aficionados locales mover las canastas en los tiros libres del rival.

Pero vaya volvamos a lo que toca en el vintage, el partido de la vergüenza, el día antes de jugarse, el 16 de marzo el masajista ruso comento que antes del primer partido los locales dejaron junto al banquillo visitante varias botellas precintadas.

Botellas que se usaron durante el calentamiento y el partido, tras el mismo el masajista les dijo a los jugadores que cogieran alguna para llevarla al hotel y poder beber durante el camino.

Morgunov, uno de los jugadores rusos cogió una de las botellas y aprecio un pequeño agujero en el tapón de esta, pero lo cierto es que no le dio la mas mínima importancia…un grave error.

kisurin,vergüenza,vintage
fuente: cskabasket Yevgueni kisurin

Al día siguiente Kisurin y Karasev bajaron a desayunar juntos y ahí empezaron a notar algo raro, Kisurin lo explicaba con estas palabras:

“Por la mañana fui con Karasev a tomar un café. La cafetería estaba solo a 50 metros del hotel, pero me parecieron una eternidad. Tuvimos que sentarnos en una silla para no caer. ¿Será posible? ¡Pero si ayer volábamos! Karasev empezó a sentir contracciones en la cara. Volvimos al hotel y fuimos rápidamente al médico del equipo, que nos puso una inyección para tranquilizarnos. La verdad es que después del partido empecé a sentir melancolía. Si hubiera tenido una pistola me hubiera pegado un tiro”, me dijo Karasev. “Yo también”, le respondí.

Pero no solo karasev y Kisurin se encontraron mal, Igor Krudelin empezó a tener alucinaciones, según él mismo la habitación se movía como si fuera de goma y se le aparecían ánforas antiguas, aparte le costaba respirar y tenía la sensación de que los ojos se le salían de sus orbitas.

El entreno de los rusos fuera para verlo, con un Eremin creyendo que medio equipo se estaba zumbado, los jugadores iban colocados como puertas por la pista, Morgunov por ejemplo empezó a tirar pedradas al aro y Eremin se lo recrimino, pero Morgunov estaba fuera de control.

Estaba tan fuera de control que su cuerpo colapso, según Morgunov sintió como si la cabeza se girase y desplomase sobre el hombro y a continuación noto contracciones en la musculatura del tronco inferior y en la cintura, podía inspirar, pero no expirar.

Morgunov fue llevado junto a Kudelin al hospital, y la situación que vivió el doctor Abramenko fue increíble, según sus propias palabras:

“Nunca me había encontrado en semejante situación. No había visto un caso similar en toda mi vida. La cintura y las manos de Kudelin y Morgunov se habían doblado completamente y ambos sentían asfixia. Los médicos griegos estaban totalmente perdidos y no sabían qué hacer.”

Los médicos griegos primero pensaron que eran simples drogadictos, pero al poco vieron que no era así y que los jugadores estaban intoxicados con algo, algo que seguramente habían bebido.

vintage,vergüenza
fuente: youtube

Entre tanto Morgunov entraba en coma.

En la pista el entreno se acababa y Panov también empezó a encontrarse mal, siendo el tercer jugador en tener que ser llevado al hospital, eso si no fue al mismo que los otros dos jugadores.

A Panov lo acompaño el director general del CSKA, Sr Junkov que literalmente se acojono cuando Panov empezó a sacar espuma por la boca, algo que le obligo a ponerse a gritar para pedir ayuda.

Ante tal cantidad de cosas raras los rusos se lo empezaron a mirar todo con cuidado y se percataron que todas las botellas de aguan tenían un agujerito en el tapón.

Pese a eso cuando la noticia salió a la prensa se pensó que la expedición rusa había sufrido una intoxicación alimentaria en algún restaurante, teoría que el comisario de la FIBA compro (o le hicieron comprar).

Faosulas dijo que igual es que se habían ido de fiesta y circularon incluso rumores de que se había auto intoxicado para poder cobrar cierta cantidad de dinero.


Pero entre teorías conspiratorias y demás Andrei Kornev también caía enfermo, esta vez pocas horas antes del tercer y decisivo partido, de camino al pabellón sintió espasmos en la espalda y se le traslado de urgencias al hospital, karasev empezó a sentir lo mismo y también acabaría en el hospital.

Lo triste, lo vergonzoso es que ese día, el partido se jugó, la pantomima que tuvo lugar en el pabellón de la paz y la amistad fue tremenda.

Los rusos se presentaron con solo 5 jugadores, con algún jugador ruso que casi no se aguantaba derecho, el resultado, 79 – 54 fue lo menos importante.

La verdad es que dentro de la vergüenza de envenenar al rival hay que destacar el corazón y gallardía de los 5 jugadores rusos que saltaron al campo, que pese a ir colocados como puertas llegaron a dominar el partido por 28 – 27.

Para más inri a los cinco minutos de la reanudación Igor Kuruzhov fue eliminado por faltas, dejando a su equipo con 4, a falta de 6 min y 10 seg se lesiono Spiridonv, con lo que se quedaron solo 3 rusos en pista.

Eremin ordeno hacer faltas para quedarse sin jugadores, Vadeev hizo la quinta dejando solo 2 rusos en pista, pero entonces spiridonovs se levantó y volvió cojo a la pista.

Ioannidis entrenador de los griegos tuvo un comportamiento deleznable, cuando los rusos se quedaron con 3 ordeno presión a toda pista hasta ponerse 20 arriba para luego retirar un jugador y luego otro jugándose el partido en un curioso 3×3 a toda pista.

Ioannidis declaro tras el partido “al enfermo no lo matas” por eso he dejado 3 jugadores de campo en los últimos minutos.

ioannidis, vergúenza, partido, vintage
fuente euroleague Ioannidis, el coach del Oly en el partido de la vergüenza.

Lo triste de la situación ya no es que alguien decidiera intoxicar a los jugadores del CSKA, por cierto se uso con ellos un fármaco anti psicótico, un fármaco que se usa para tratar pacientes con esquizofrenia, maniacos, y personas con trastornos de ansiedad, un fármaco, el Haloperidol que tiene como efectos secundarios la rigidez muscular, puede provocar temblores, inquietud, movimientos espasmódicos de las manos, alteraciones respiratorias y que en caso de intoxicación grave pueden llevar al colapso y muerte del paciente.

Lo triste es que el partido no se aplazara, Oleg Parfionov medico del CSKA dijo que sus jugadores no estaban para jugar.

Jury Junkov comento que el día del partido se presentaron en el hotel el presidente del CSKA Sr. Reznikov y el ex -entrenador del equipo y represéntate de la federación soviética Alexander gomelsky.

Ambos tenían claro que sus jugadores habían sido envenenados pero que había que jugar por razones de patriotismo, eso y porque la FIBA podía tomar represalias en forma de multas, algo así como 50 o cien mil dólares de multa.

Eremin acuso a la fiba de obligarlos a jugar y a posteriori investigar, el búlgaro Valentín Lazarov, comisario del fiba declaro que había varios jugadores rusos que no podían competir, y lo puso en conocimiento del infame Boris Stankovic que hizo lo que hacia la FIBA en esa época…pasar del tema y no mezclarse.

Lazarov propuso la suspensión, pero el presidente del Oly le puso en los morros el contrato televisivo y pregunto quién pagaría las perdidas en caso de denuncia del canal.

Al final todo quedo en agua de borrajas, nunca se ha sabido quien intoxico a los rusos ni sobre todo quien lo ordeno, Oly acabaría llegando a la final, final que perdió contra el Real Madrid de Sabonis, pero en el camino a ese final dejo uno de los más grandes escándalos del baloncesto europeo y mundial.

En el Blog de historias del baloncesto griego encontrareis esta historia y muchísimas más del baloncesto griego, y la verdad os lo recomendamos porque vale la pena.

Como vale la pena lo que viene ahora, que no es otra cosa que The Matias Numbers, la sección donde Matías Barmat nos sorprende cada semana con los datos estadísticos de diferentes ligas del mundo, pero eso será tras un poquitín de música, no os vayáis que aun queda lo mejor por venir

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.