El día que Pepu volvió a dirigir

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Foto Roberto Calero López

Parafraseando aquel viejo eslogan publicitario de los años sesenta y setenta de un antiguo coñac, el baloncesto es cosa de… personas.

Porque si algo tiene de soberano el juego de Naismith es que es de gente de bien. De gente de normal que acude los sábados a ver jugar  a sus hijos y a sus hijas. De gente honesta que no duda en rescatar a jugadores, que se plantean no volver a jugar al baloncesto, para devolverles la ilusión y ver como acaban ganando una medalla de oro en Japón y triunfando en la NBA. De gente sincera  que no duda en dar un paso atrás si eso sirve para que los demás avancen. De gente humilde que es capaz de transformar un concepto, que un día acuñó  para definir el juego de una selección en un mundial, en una filosofía de vida. En definitiva, de mujeres y hombres que llevan el BA-LON-CES-TO en el alma. Por eso (y por tantas cosas), cuando este fin de semana Pepu Hernández no dudó en volver a bajar a una pista para dirigir a un equipo,  que se había quedado sin entrenadora, no te sorprendes. Pero no puedes evitar volver a sentir admiración y respeto. Mucho respeto.

Este sábado pasado se enfrentaban dos equipos infantiles femeninos, el Pumas Chamartín  del Colegio Pintor Rosales y el Dinámica del Colegio Ramón y Cajal, en uno de los torneos habituales que se desarrollan en la Comunidad de Madrid. De pronto, la entrenadora del Dinámica no se presenta y comunica que no puede acudir por enfermedad. Tampoco podrá presentar las fichas del equipo, lo que supone en la práctica que el otro equipo gana el partido y que este, si el árbitro no quiere, no tiene necesidad de disputarse. Sin embargo, en la cancha hay un hombre que tiene el concepto BA-LON-CES-TO cosido al traje que le diferencia.

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Foto Roberto Calero López

Roberto Calero López, alias Calero, árbitro que lleva 30 años en el oficio, es, antes que juez, persona y, por tanto, decide que el partido se debe celebrar porque lo que importa no es el resultado, sino la ilusión de unas jugadoras que, cada vez que llega el fin de semana, quieren jugar al BA-LON-CES-TO. Roberto llama a los entrenadores (del Dinámica  se ha hecho cargo un suplente que solo puede dirigir el primer cuarto) y les advierte de lo que dice el reglamento, que el partido lo gana el equipo que ha presentado las fichas y que queda a voluntad del árbitro, si el partido se disputa o no. Roberto ha decidido que el partido se juegue, pero, además, también ha decidido que se juegue a BA-LON-CES-TO porque “por encima de cualquier cosa está la ilusión de los niños” y pide a los entrenadores que no les digan el resultado a sus jugadoras para mantener intacto el espíritu del juego.

El partido empieza y, al finalizar el primer cuarto, el sustituto del Dinámica indica que se debe ir a dirigir al equipo del que es entrenador titular porque va a empezar a jugar su partido. Las chicas se quedan solas de nuevo y los padres desde las gradas se preguntan quién les va a dirigir ahora. Pepu Hernández se encuentra entre ellos. Es uno más de los padres que han acudido a ver jugar a sus hijas porque sus dos mellizas juegan en el Dinámica. Los padres le miran y le dicen: “¿Bajas tu o qué?”.

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Foto Roberto Calero López

José Vicente Hernández Fernández, Pepu, ha sido campeón de la Copa del Rey, subcampeón de un Eurobasket, de una Copa Korac y de la ACB, y medalla de oro del Mundial de Japón de 2006, pero también es el primer seleccionador nacional en dirigir un equipo en un partido del que ya sabía el resultado porque lo había perdido de antemano, solo por el hecho de que un árbitro lleva pegadas en la piel las letras de la palabra BA-LON-CES-TO.

En el judaísmo, un Tzadik es un hombre que antepone los intereses de su prójimo antes que los suyos propios en todo sentido. El uso del término «justicia», asociado a la conducta del Tzadik, se basa en el concepto de que la generosidad es un acto de retribución pura, que no merece alabanza para quien lo ejecuta. En otras palabras, es un acto de entrega.

Calero es un tipo normal. Pepu es un tipo normal.

El BA-LON-CES-TO es cosa de tipos normales.

Respeto. Mucho respeto.

Orofino33

En twitter @orofinosincausa

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